SOBRE LA NATURALEZA DE LA INVESTIGACIÓN EN BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

ARTÍCULO TEÓRICO-METODOLÓGICO      

 

Sobre la naturaleza de la investigación en Bibliotecología y Ciencia de la Información durante el período 1970-2000

 

About the nature of research in library and information sciences during the period between 1970 and 2000

 

Sobre a natureza da investigação em Bibliotecología e Ciência da Informação durante o período 1970-2000

 

 

Verónica Gauchi Risso

Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina.

 

 


RESUMEN


El artículo aborda las características de la investigación en Bibliotecología y Ciencia de la Información durante el período comprendido entre los años 1970 y 2000. Se planteó un tipo de investigación descriptiva, por lo que el trabajo se desarrolló al amparo de los objetivos. Se buscó ilustrar las características más representativas de la investigación en el terreno de la investigación en Bibliotecología y Ciencia de la Información y establecer un marco de análisis que sirviera para entender los rasgos de la investigación. Se acudió a fuentes historiográficas a través de una selectiva revisión bibliográfica realizada en las bases de datos LISA y SSCI, donde se escogieron aquellos artículos que abordaban alguna de las categorías planteadas. Además, se recurrió a principios de análisis del discurso, para lo cual se establecieron como categorías de análisis: el tipo de investigación, la explicación científica y los métodos aplicados. Tras un análisis de la literatura publicada, se observó que la realización de investigaciones en Bibliotecología y Ciencia de la Información se inició en la década del 50 y se consolidó de manera sistemática para los años 80. Los países anglosajones eran los que iban a la vanguardia de la investigación en la disciplina. A lo largo del tiempo la hegemonía de la encuesta y de los métodos histórico-biográficos fueron cambiando por un amplio rango de métodos. Se concluye que en el período analizado la investigación en Bibliotecología y Ciencia de la Información ha tenido un fuerte desarrollo, lo que se manifiesta en el crecimiento y en la diversidad de los métodos, las técnicas de recolección de datos y el empleo de métodos mixtos.

Palabras clave: ciencias sociales, Bibliotecología y Ciencia de la Información, métodos de investigación, investigación científica, método científico.


ABSTRACT

The article deals with the characteristics of research in library and information sciences during the period between 1970 and 2000. A type of descriptive research was proposed, so the work was developed under the objectives. The most representative characteristics of research are to be illustrated in the field of library and information sciences and an analytical framework that serves to understand the features of the research is to be established. Historical sources were reviewed as selective bibliography on LISA and SSCI databases, where articles were chosen if they tackled the propped categories. Also, principles of discourse analysis were used, for which categories of analysis were established, such as: research type, scientific explanation and methods applied. After analyzing the published bibliography, the carrying out of research in library and information sciences was seen to start in the fifties and become stronger in the eighties. Anglo-Saxon countries were in the forefront of research in the discipline. Throughout the time, the hegemony of survey and historical/biographical methods were being changed for a wide range of methods. As concluded, research in library and information sciences during the period analyzed has developed strongly, which manifested in the growth and diversity of the methods, the techniques for collecting data, and the jointly application of methods.

Key words: social sciences, library and information sciences, research methods, scientific research, scientific method.


RESUMO

O artigo aborda as características da investigação em Bibliotecología e Ciência da Informação durante o período compreendido entre os anos 1970 e 2000. Propôs-se um tipo de investigação descritiva, pelo que o trabalho se desenvolveu ao amparo dos objetivos. Procurou-se ilustrar as características mais representativas da investigação no terreno da investigação em Bibliotecología e Ciência da Informação e estabelecer um enquadramento de análise que servisse para entender os rasgos da investigação. Foi-se a fontes historiográficas através de uma seletiva revisão bibliográfica realizada nos bancos de dados LISA e SSCI, onde se escolheram aqueles artigos que abordavam alguma das categorias propostas. Além disso, recorreu-se a princípios de análises do discurso, para o qual estabeleceram-se como categorias de análises: o tipo de investigação, a explicação científica e os métodos aplicados. Depois de uma análise da literatura publicada, observou-se que a realização de investigações em Bibliotecología e Ciência da Informação se iniciou na década do 50 e se consolidou de maneira sistémica para os anos 80. Os países anglo-saxões eram os que iam à vanguarda da investigação na disciplina. Ao longo do tempo a hegemonia do inquérito e dos métodos histórico-biográficos foram mudando por uma ampla categoria de métodos. Conclui-se que no período analisado a investigação em Bibliotecología e Ciência da Informação teve um forte desenvolvimento, o que se manifesta no crescimento e na diversidade dos métodos, as técnicas de coleta de dados e o emprego de métodos mistos.

Palavras-chave: ciências sociais, Bibliotecología e Ciência da Informação, métodos de investigação, investigação científica, método científico.


 

 

INTRODUCCIÓN

En el pasado se consideraba que no había más ciencia que aquella capaz de prever; la ciencia tenía que ser profética o no ser. De acuerdo con las antiguas reglas del juego las ciencias sociales no tendrían el derecho al título de ciencia. Al existir divergencias entre los objetivos científicos declarados entre los que adoptan como modelo los sistemas explicativos de las ciencias naturales y quienes por otro lado los consideran inadecuados para las ciencias sociales, se produce la impresión de que las ciencias sociales son un campo de batalla de escuelas de pensamiento en guerra interminable.

Parecería ser que las ciencias sociales carecen de sistemas explicativos de vasto alcance satisfactorio y compartido por la mayoría de la comunidad científica; por eso se ha puesto en duda su carácter científico sobre la base de que si bien sus investigaciones brindan información son principalmente estudios de tipo descriptivo acerca de hechos sociales y desde una visión positivista no suministran leyes universales a la manera de las ciencias naturales. Aunque esta afirmación caracteriza gran parte de los estudios sociales, no es absoluta, ya que en los últimos años y mediante la utilización de técnicas de análisis cuantitativo las investigaciones sobre el comportamiento humano han puesto en evidencia relaciones de dependencia entre diversos fenómenos sociales y han suministrado suposiciones de alto grado de generalidad fundadas para explicar aspectos de la vida social.

El hecho de que el estudio de lo social forma parte de su propio objeto, impone una de las dificultades más grandes para la investigación social, principalmente frente a los inconvenientes para implementar diseños experimentales de los fenómenos sociales, porque en un experimento controlado se manipulan a voluntad variables de las que se supone que constituyen las condiciones para la aparición de los fenómenos estudiados; obviamente esta tarea resulta difícil de realizar en ciencias sociales, por lo que el alcance de la experimentación se encuentra muy limitado.

Otro obstáculo que deben afrontar las ciencias sociales surge del hecho de que los seres humanos modifican sus modos habituales de conducta social como consecuencia de la adquisición de nuevos conocimientos acerca de los sucesos en los cuales participan socialmente. De esto los bibliotecarios saben lo suficiente tras haber observado los cambios de conducta provocados en los usuarios de sus servicios en relación con la incorporación de la tecnología, y en las conductas relativas a la búsqueda de información. Del mismo modo los investigadores han modificado sus modos habituales de comportamiento en relación con sus hábitos de publicación, conducta que se encuentra enmarcada en un suceso social y mayor, regulada a través de los organismos que establecen las políticas de ciencia y técnica en cada país, y que establecen condicionantes a esta tarea.

Este trabajo se propone dar respuesta a la pregunta ¿qué características presenta la investigación en Bibliotecología y Ciencia de la Información durante el período comprendido entre los años 1970 y 2000? Para esto se ha planteado un tipo de investigación descriptiva, por lo que no se formularon hipótesis. El trabajo se desarrolla al amparo de los objetivos que persiguen: ilustrar las características más representativas de la investigación en el terreno de la Bibliotecología y Ciencia de la Información (ByCI) y establecer un marco de análisis que sirva para entender los rasgos de la investigación con el objeto de poder establecer futuras comparaciones con otros períodos de tiempo. Para esto se considera la evolución histórica de la ByCI como disciplina social y científica, ya que se entiende que estos aspectos se encuentran condicionados por la realidad sociohistórica.

 

MÉTODOS

Para ofrecer una respuesta a la pregunta planteada, este trabajo interroga diversos aspectos a través de los cuales se ha entendido a la investigación en ByCI a lo largo del tiempo; en consecuencia, se acude a fuentes historiográficas y a principios de análisis del discurso (AD). Al tratarse de una investigación de tipo descriptivo no se planteó hipótesis y el trabajo se guió por los objetivos.

El análisis del discurso se inscribe en lo que podríamos denominar "saber cualitativo". Teun A. van Dijk (1996)1 plantea que su objetivo principal "es producir descripciones explícitas y sistemáticas, tanto textuales como contextuales, de las unidades del uso del lenguaje a las que se denomina discurso. Las dimensiones textuales se refieren a las estructuras del discurso en los diferentes niveles de descripción, mientras que las contextuales relacionan a estas con las propiedades del contexto"a. Para realizar esta tarea se procede empíricamente al amparo de la pregunta y los objetivos de la investigación, y a medida que se avanza, se logra una construcción teórica que emerge en forma de categorías de análisis nuevas. Se establecieron como categorías de análisis: tipo de investigación, explicación científica, métodos y técnicas de recolección de datos.

Las fuentes de datos se localizaron en aquellos artículos científicos que abordaban alguna de las categorías durante el período establecido. Si bien esta exploración no pretendió ser exhaustiva, aspiró a ser implicante de las aproximaciones más significativas realizadas sobre el fenómeno de estudio o sobre su desarrollo teórico, por lo que no se incluyeron trabajos relativos a cuestiones empleadas en dominios específicos (ej: recuperación de la información, estudios de colecciones, etc.), sino aquellos estudios que abarcaban exclusivamente un tratamiento del tema de la investigación o algunos de sus aspectos a analizar en las categorías precisadas.

Los datos han sido obtenidos primordialmente de la base de datos LISA; no obstante, se han detectado trabajos en otras bases de datos, en las páginas personales de los autores y en páginas de organismos internacionales como la IFLA, que posee una sección dedicada al tratamiento de esta temática (Sección Teoría e Investigación Bibliotecaria).

MARCO TEÓRICO

En la acepción del vocablo método, el prefijo met (meto) evidencia su origen griego. Ese prefijo aparece en muchos términos académicos de las lenguas occidentales en sus diferentes significados: como "más allá" en metafísica, metástasis, metalenguaje; como "en lugar de" en metáfora, metatesis, metonimia, metamorfosis, metempsicosis. En combinación con el sustantivo "camino", el prefijo met asume otro de sus significados principales "con". El compuesto (metodo) significaba, por lo tanto, "camino con el cual". Del sustantivo griego por "camino" (odos), el prefijo heredaba el género femenino, que luego transmitió a sus derivados francés y alemán. El significado en el lenguaje ordinario griego clásico "sucesión de actos tendentes a conseguir un fin" fue el que quedó fiel a la etimología del término (Marradi, 2002).2

Luego de 20 siglos, en la definición que da del término la "Logique de Port Royal" (Arnauld e Nicole, 1662)3 la idea de una sucesión de pasos se mantiene y se enlaza con la del arte, entendida como habilidad. Luego Descartes, en su "Discurso del Método" (1637),4 otorga un papel central al método en la actividad intelectual, definiéndolo como "reglas ciertas y fáciles que cualquiera que fuera el que las observara con exactitud le sería imposible tomar lo falso por verdadero, sin requerir inútilmente esfuerzos de la mente, pero aumentando siempre gradualmente el (propio) saber y lo conduciría al conocimiento verdadero de todo aquello que fuese capaz de conocer". Esta naturaleza universal del método también había sido acentuada en 1620 por Francis Bacon en su Novum Organum:5 "Nuestro método de investigación pone casi a la par todos los intelectos, porque deja poco espacio a las capacidades individuales, pero las liga con reglas muy sólidas y con demostraciones". En los siglos siguientes, Kepler, Galileo, Newton y Lavoisier sostuvieron la idea de un método matemático universal aplicable en todos los campos del conocimiento científico, haciendo cada vez más notoria la idea de un esquema que implanta con anticipación una serie de operaciones que, de ser practicadas, garantizan la obtención de conocimiento científico. Esta idea todavía hoy es compartida por un grupo de científicos, denominados reduccionistas metodológicos, que acuerdan con que este es el único método posible para obtener conocimiento científico y que goza de una secuencia invariable de pasos (Skinner, Lundberg, Murdock, Neurath, Hempel, Feigl, Kemeny). Sin embargo, la idea de la unidad del método ha sido muy criticada (Dalton, Becker, Mokrzycki) y en este sentido, Lecuyer (1968)6 observó que "si el criterio es el respeto a un sistema de reglas incluso una guía telefónica es una buena investigación científica".

Para muchos, el método es sobre todo una elección: "La cuestión metodológica propiamente dicha es la elección de la técnica en función de la naturaleza del tratamiento que cada técnica impone a su objeto" (Bourdieu, 1974)7 por tanto, el método es algo mucho más complejo que una simple sucesión de pasos unidimensionales y la fidelidad a los procedimientos codificados no ofrece ninguna garantía. En este sentido, Popper (1973)8 expresa que el método es solo uno porque se reduce al uso de la lógica en la argumentación; por tanto, logramos concluir que la visión cartesiana-baconiana del método hoy en día produce preocupación; así lo describe Marcello Pera (1991)9 en su trabajo sobre la "paradoja del método": "la ciencia se caracteriza por su método, pero una caracterización precisa del método destruye la ciencia".

Método y metodología son dos conceptos diferentes, el término método hace referencia al camino a seguir o procedimiento para lograr los objetivos, mientras que metodología corresponde al estudio de los métodos empleados. Del mismo modo, en variadas oportunidades método y técnica también suelen ser confundidos; si bien el método alude a un camino para arribar a una meta, la técnicab indica una modificación sobre la realidad, un "saber hacer" y también un "medio para obtener un fin". Para el caso de la investigación científica, esa meta se alcanza instrumentando ciertas técnicas para recolectar datos y estas también son objeto de estudio de la metodologíac. El método, por tanto, y como es entendido hoy en día, consiste en el arte de elegir las técnicas más apropiadas para resolver un problema científico, combinándolas, comparándolas, aportando modificaciones e incluso proponiendo alguna solución nueva y no se debe desatender que siempre se encuentra condicionado y adecuado a una visión gnoseo-epistemológica. El uso de "método/métodos" en el sentido de "técnica/técnicas" ha sido y es endémico en las disciplinas más orientadas a la investigación empírica, y que están más frecuentemente en contacto con instrumentos operativos, como es el caso de ByCI.

Durante las últimas décadas, la formación de grado y posgrado en las carreras universitarias ha definido un lugar consagrado a la enseñanza de los métodos de investigación con carácter autónomo respecto de otros contenidos curriculares, como es el caso de los contenidos teóricos generales o sustantivos, o los referidos a la práctica profesional o a aquellos orientados al conocimiento de diferentes orientaciones o especializaciones, con lo que se podría decir que se ha constituido en una necesidad curricular.

Sin embargo, este ámbito, por lo general, se encuentra dentro de una nebulosa, puesto que sus contenidos oscilan entre un objetivo pragmático que garantiza la elaboración de una monografía, la presentación de un protocolo de investigación, la producción de una tesis de maestría o tesis doctoral, o un ambicioso objetivo que aspira a garantizar la formación de un investigador independiente; todo esto dependiendo de los profesores y de los diferentes conocimientos de enseñanza puestos en práctica en cada centro. La cuestión metodológica evoca el modo de existencia y particularmente un modo social de existencia como práctica de una comunidad disciplinar, como forma de la división social del trabajo o ámbito de producción de un conocimiento o saber metodológico (como segmento particular) y corresponde a la formación de los profesionales de la disciplina dotados de un conjunto de habilidades, saberes y competencias que los habilitan para proveer diversos servicios y aplicaciones socialmente demandados, incluyendo, desde luego, en esas competencias distintos repertorios instrumentales y analíticos de recolección y procesamiento de la información.

Los antecedentes más remotos en el campo de la ByCI respecto a la necesidad de la enseñanza de la investigación se emplazan en los años 30 del siglo pasado, momento en el que, por primera vez, un grupo de miembros comienza a mostrarse con el valor de realizar minuciosos y metódicos estudios sobre los diversos fenómenos bibliotecarios. Por ese entonces la Graduate Library School de la Universidad de Chicago encabezó el desarrollo de programas de formación en investigación; sus impulsos se definieron en el tercer ciclo y no se ampliaron a la formación básica profesional; inició el primer programa de doctorado en 1928 (Powell, 1995).10 Entre los años 1928 y 1959 aproximadamente entre 100 tesis doctorales fueron completadas; para finales de 1950, 31 programas de doctorado fueron acreditados en EE.UU. y para 1973, 660 tesis fueron identificadas (Schlachter, 1974).11

Por otro lado, en el ámbito de la producción de conocimiento suele instalarse la cuestión del o de los métodos de investigación utilizados como debate necesario para legitimar diferentes tipos documentales: un artículo científico, un proyecto de investigación, informes finales con conclusiones a las que se ha arribado o simplemente una afirmación que invoque o aluda a un proceso de investigación determinado. En este sentido, Hangstrom (1965)12 ha concedido un lugar central a las publicaciones como forma básica de intercambio científico, a partir de la idea de que el grupo de referencia del científico se compone de quienes leen su obra publicada y a través del reconocimiento asignado contribuyen a la formación de su propia concepción acerca de sí mismo. De aquí deriva que solo cuando queda establecido un órgano de publicación dedicado a un campo con metas y estándares distintivos será posible para los investigadores pensarse como un nuevo tipo de especialistas y con esto el surgimiento de una comunidad de estudiosos consciente, a través de este proceso de conformación de una identidad cognitiva.

Para esto, el desarrollo de publicaciones científicas es otro de los pasos críticos en la constitución de un campo articulado y la eventual diferenciación de una nueva disciplina. En este sentido, Bourdieu (1974)7 señala, desde la sociología de la ciencia, que no es posible aceptar enunciados científicos verdaderos como productos acabados; es necesario rastrear los elementos que condujeron a la producción de estas verdades científicas. Una hipótesis central de esta perspectiva supone la existencia de un contexto social que da lugar y crea las condiciones para la producción de verdades científicas. De este modo, lo producido en la ciencia comienza a ser explorado y analizado a partir de las condiciones sociales en las que se lo produjo. Esta línea interpretativa invita a considerar las verdades científicas como construcciones sociales resultantes de determinadas condiciones de producciónd. Una disciplina se caracteriza por tener formas organizacionales internas en el sistema institucional académico, que de alguna manera están ligadas a la idea de que es la disciplina la que entrega las certificaciones básicas que habilitan al ejercicio de una actividad determinada; y es esta la responsable primaria del entrenamiento metodológico y práctico de los nuevos científicos y de mantener canales de comunicación.

Si bien la ByCI tiene su origen en disciplinas diferentes: Bibliotecología y Ciencia de la Información, y se alude a este campo de estudio de maneras diversas (los anglosajones la llaman ciencia de la información; los rusos informátika; los españoles, documentación; y los franceses, ciencias de la información y la comunicación) existe una postura teórica que afirma la presencia de un campo donde se integran la Bibliotecología y la Ciencia de la Información (Linares Columbié, 2004),13 que en los últimos años ha mutado de un campo especializado centrado en la Bibliotecología a un campo académico centrado en la información y su uso. La conformación de este dominio científico es una tendencia inicialmente ejercida en el terreno de la formación profesional, por razones administrativas, avanza hacia la comprensión de este espacio y descansa en criterios como la existencia de un objeto común: información o documento, así como en la vigencia de un proceso informativo o documental, donde cada una de sus fases están presentes en ambos espacios (Pérez Matos; Setién Quesada, 2008).14

La inclusión y la conformación de un espacio integrado básicamente por ambas disciplinas es una de las posturas más realistas sobre este particular; así es como la práctica informacional evidencia la incuestionable imbricación de estos campos del conocimiento más allá de los debates epistemológicos en el interior de estas materias (Linares Columbié, 2003)e.15

 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

INVESTIGAR EN BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

Durante la exploración y el análisis realizado se detectó, al igual que otros autores (McClure & Hernon, 1991;16 Delgado, 200017 y Ríos Hilario, 200018) que la mayoría de los trabajos de investigación en ByCI no definen qué consideran por investigación ni qué condiciones debe reunir un trabajo para ser considerado científico, ni se incluyen las definiciones tanto conceptuales como operacionales de las variables empleadas. Según Bernhard (1993),19 la tarea de analizar las definiciones que ofrecen los diferentes autores de los manuales de metodología científica en la disciplina es una tarea necesaria.

La definición brindada por Peritz (1980):20 "Research is an inquiry which is carried out, at least to some degree, by a systematic method with the purpose of eliciting some new facts, concepts, or ideas"f ha sido adoptada por la generalidad de los estudios cometidos con posterioridad y sin lugar a dudas no establece criterios de demarcación muy estrictos. El establecimiento de los rasgos definitorios de una investigación fue una tarea promovida por Delgado (2000)17 quien la precisa como: "[la] de la realidad que aborda, y [la] utilización del método científico para construirlo aportación de nuevo conocimiento, y da igual que sea descriptivo, exploratorio, explicativo o predictivo; esto tiene más que ver con la relevancia de un trabajo, con su utilidad y con su capacidad de generalización y comprensión". Delgado deja entrever la necesidad de que se practique la investigación científica con un rigor semejante al de disciplinas plenamente establecidas para posibilitar la toma racional de decisiones.

Diversos estudios observacionales, basados en el análisis de la literatura producida en este campo, muestran que son los países más avanzados los que van a la vanguardia en la investigación en la disciplina, lo que se refleja en el alto porcentaje de publicaciones científicas con visibilidad internacional que concentran: 64 % para Estados Unidos y Canadá, y 23 % para Europa (Moya Anegón & Herrero Solana, 2002).21 Por el contrario, en los países de América Latina y el Caribe la investigación en ByCI es aún incipiente y la presencia de contribuciones procedentes de la región en bases de datos internacionales especializadas es escasa (Jiménez Contreras, 2002;22 Moya Anegón & Herrero Solana, 2002).21 No obstante, en las últimas décadas se observa un notable incremento de la producción regional en este campo (Gorbea Portal, 2000)23 que da cuenta del esfuerzo que están realizando los investigadores para fortalecer su desarrollo y reconocimiento.

INVESTIGACION BÁSICA O APLICADA EN BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

Una de las divisiones más persistentes en el mundo de la ciencia es la que distingue entre investigación aplicada e investigación básica. La primera se considera como aquella que responde a un objetivo utilitario y posee carácter instrumental, mientras que la segunda es la que tiene como cometido contribuir al entendimiento fundamental de los fenómenos, posee carácter explicativo y se encuentra orientada al desarrollo de teorías. Esta división ha estado sometida a importantes críticas debido a las inconsistencias que presenta cuando se atribuyen características distintivas al trabajo científico o a los conocimientos que genera. En la actualidad se considera que estos conceptos solo son apropiados si se refieren a cuestiones tales como la organización de la tarea científica o a las orientaciones profesionales en la ciencia y no tanto a las intenciones de los investigadores o a diferencias sustanciales en el proceso de investigación. Con todo, la división sigue siendo útil cuando se emplea como marco conceptual que refleja formas típicas en la organización social de la ciencia y condiciones de realización de las investigaciones.

En el ámbito de ByCI esta distinción está presente desde los inicios de la disciplina, ya que por Bibliotecología se solía entender una tarea orientada a la resolución de problemas prácticos, y particularmente al mundo del ejercicio profesional. Este término se utiliza de manera equivalente a aplicada, ejercicio profesional o también denominada investigación empíricag. Esta última denominación ha sido utilizada en las investigaciones realizadas por: Jarvelin & Vakkari (1990)24 y en 1993;25 Bernhardt (1993);19 Kumpulainen (1991)26 y Cano (1999),27 a diferencia de la investigación conceptual que ha sido utilizada por Jarvelin y Vakkari (199024 y 199325) y Kumpulainen (1991).26

No obstante, este tema ha sido especialmente problemático y aún hoy sigue estando sujeto a controversia, ya que el término se emplea con bastante ambigüedad y en la mayoría de las ocasiones no se hace explícito. Aún hoy, en algunas investigaciones, existen dificultades para saber a qué parcela de la disciplina se refiere cuando se habla de Bibliotecología ¿de investigación orientada a la resolución de problemas prácticos del mundo de las bibliotecas?, ¿de investigación que pretende tener utilidad en el ámbito público o privado?, ¿de investigación empírica o de aplicación de ciertos métodos y técnicas de investigación? Por otro lado, esa falta de fijación tiene algunas consecuencias prácticas que dan lugar a cierta ambivalencia a la hora de valorar los resultados de las investigaciones. Por ejemplo, ¿qué carácter tienen los conocimientos que resultan de las investigaciones aplicadas?, ¿si una investigación es aplicada sus resultados deben ser valorados desde un criterio similar a los de la investigación básica?

El ejercicio de la investigación en sus dos vertientes tiene como consecuencia el progreso de la ByCI como ciencia así como la mejora en el desempeño laboral de sus profesionales. Sin lugar a dudas la investigación aplicada es la que da respuesta a los problemas prácticos si se sustenta en los supuestos teóricos, de lo que se concluye que ambos tipos de investigación son necesarios y complementarios y en ningún caso contradictorios. 

EXPLICACIÓN CIENTÍFICA OFRECIDA EN BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

Las teorías clásicas acerca del conocimiento científico sostienen que una disciplina es científica cuando puede ofrecer explicaciones científicas acerca del comportamiento de sus objetos de estudio. La teoría sobre la explicación científica ofrecida por Carl Hempel (2005)28 sostiene que la explicación equivale a la deducción lógica del acontecimiento a explicar, con leyes generales y declaraciones de las condiciones iniciales como las premisas; sin embargo, las leyes generales pueden reflejar correlación, pero no causa. Las explicaciones causales deben distinguirse de la narración de historias porque una explicación genuina da cuenta de lo que sucedió y cómo eso sucedió; en la ciencia no hay lugar para las especulaciones de tipo de los relatos de lo que debió suceder y estos no deben ser confundidos con el de las explicaciones. Narrar historias puede ser perjudicial si se lo confunde con la cosa real; también hay que distinguir las explicaciones causales de las predicciones. A veces podemos explicar sin ser capaces de predecir y a veces predecimos sin ser capaces de explicar. Si bien explicación y predicción son dos caras de una misma moneda, en ciencias sociales esta es más la excepción antes que la regla.

En las ciencias sociales se pueden aislar tendencias, propensiones y mecanismos y demostrar que tienen consecuencias para la conducta. Sin embargo, las ciencias sociales no son capaces de expresar las condiciones necesarias y suficientes en las cuales se ponen en funcionamiento sus diversos mecanismos. Por su naturaleza las leyes son generales y no sufren excepciones. Cuando se ha identificado un mecanismo por el cual "p" conduce a "q" ha progresado el conocimiento porque se ha agregado un nuevo ítem al repertorio de modos en los cuales suceden las cosas; en este sentido, los mecanismos son importantes a los fines explicativos porque proporcionan comprensión, mientras la predicción ofrece a lo sumo, control (Elster, 1991).29

Las ciencias sociales tratan de explicar dos clases de fenómenos: acontecimientos y hechos o estados de cosas. Explicar acontecimientos es lógicamente previo a la explicación de los hechos: "Un hecho es un instantánea temporal de una corriente de acontecimientos o una serie de tales instantáneas. En las ciencias sociales, los acontecimientos elementales son las acciones humanas individuales, incluidos los actos mentales como la formación de creencia". (Elster, 1991).29 Explicar un acontecimiento es relatar por qué y cómo sucedió. Por lo general, esto adopta la forma de citar un acontecimiento anterior como la causa del acontecimiento que se desea explicar junto con algún relato del mecanismo causal que relaciona los dos acontecimientos. Explicar las instituciones y el cambio social es demostrar de qué manera surgen como el resultado de la acción y la interacción de los individuos. Sin lugar a dudas, la tarea primordial es logar alguna claridad en los problemas metodológicos fundamentales y en la estructura de las explicaciones de las ciencias sociales más que en la pretensión de ambicionar el título de cientificidad. Es bien sabido que las generalizaciones en las ciencias sociales tienen alcance restringido debido a que se limitan a fenómenos sociales que se producen durante una época histórica relativamente breve y dentro de un orden institucional especial. Que las generalizaciones en las ciencias sociales tienen alcance restringido señala un obstáculo para el establecimiento de leyes sociales universales; por eso en este campo es preferible hablar de teorías, ya que resulta imposible elaborar esquemas cerrados a partir de los datos de las ciencias sociales.

A manera de ejemplo ofrecemos la formulación de la teoría de los "estados cognitivos anómalos" (ASK en sus siglas en inglés) desarrollada por Nicholas Belkin, Oddy & Brooks (1982),30 que parte de la premisa de que la búsqueda de información tiene su origen en una necesidad ("need"), que surge cuando existe el susodicho estado cognitivo anómalo en el que los conocimientos al alcance de la mano para resolver un problema no son suficientes; a la situación inicial se la suele denominar "situación problemática" para la cual la teoría de los modelos mentales ha tenido impacto en el estudio y diseño de sistemas de recuperación de la información, como lo muestran los análisis empíricos realizados por Pertti Vakkari (2003)31 en relación con la conexión entre estados anómalos y las estrategias de búsqueda. En este sentido, podemos hablar de teorías desarrolladas en el marco de un paradigma (Capurro, 2010)32 y que ofrecen explicaciones científicas.

Así, la explicación en el caso de las acciones humanas es completamente distinta de la explicación de los hechos de la naturaleza, porque en el caso de las acciones no se buscan leyes, y en el caso de los hechos naturales no se puede adjudicar intención, ni decisión, ni responsabilidad.

MÉTODOS DE INVESTIGACIÓN UTILIZADOS EN BIBLIOTECOLOGÍA Y CIENCIA DE LA INFORMACIÓN

Tras un análisis de la literatura publicada se observó que el estudio sistemático de los métodos de investigación empleados en ByCI se consolida hacia la década de 1980, en la que se detectaron 7 trabajos (Peritz, 1980;20 Lajeunesse & Wilson, 1981;33 Eaton & Burgin, 1983;34 Nour, 1985;35 Feehan, 1987;36 Housser, 1988;37 y Enger, 1989).38 En tanto que en la década de 1970 la cantidad de trabajos presentados fue muy reducida. Solo un trabajo (van de Water, 1976)39 aunque esta situación podría indicar el inicio de la inquietud investigativa acerca de la temática. Pero es en la década de 1990 cuando la actividad se desarrolla y se produce un claro incremento en relación con las anteriores; las pesquisas sobre los métodos de investigación se vieron fortalecidas y desarrolladas; se detectaron 20 trabajos publicados (Järvelin & Vakkari, 1990;24 Grover, Glazier & Tsai, 1991;40 Kumpulainen, 1991;26 Snelson & Talar, 1991;41 Buttlar, 1991;42 Aarek, Järvelin, Kajberg, Klasson & Vakkari, 1992;43 Huusko, 1992;44 Järvelin & Vakkari, 1993;25 Stephenson, 1993;45 Blake, 1994;46 Dimitroff, 1995;47 Rochester, 1995;47 Kumar, 1995;48 Kajberg, 1995;49 Huanwen, 1995;50 Rochester & Vakkari, 1995;51 Couzinet, 1997;52 Layzell Ward, 1997;53 Cano, 1999;54 Borrego Huerta, 1999).55

En cuanto a las fuentes de recolección de datos, en su mayoría se basaron en el análisis de revistas, teniendo en cuenta el espacio que han conquistado en el sistema de comunicación científica. No obstante, algunos trabajos han tomado como base de estudio las tesis y contenidos presentados en encuentros, congresos y reuniones científicas como otros tipos documentales representativos de la producción del campo científico. Schlachter & Thomison (1982)11 analizaron la producción de las tesis doctorales, y señalaron que mientras los estudios históricos disminuían, la encuesta aumentaba de 44 a 56 %. En el análisis de los métodos utilizados en tesis entre 1975-1989, Blake (1994)46 encontró que la encuesta y el método histórico/biográfico fueron los métodos más populares y se utilizaron en aproximadamente el 60 % de las tesis. También llegó a la conclusión de que el método experimental aumentó en los últimos años, así como observó una disminución en la utilización de los métodos cualitativos.

Peritz (1981)20 observó que los estudios bibliométricos conformaban un número reducido, el análisis de contenido era raro en la investigación y que los estudios teóricos aumentaron significativamente después de 1965. Para Feehan (1987)36 la encuesta siguió siendo el método más popular (incluyendo la observación y la descripción) junto con el método histórico.

A lo largo del tiempo la hegemonía de la encuesta y de los métodos histórico-biográfico fueron incorporando un amplio rango de métodos: el análisis de contenido, el análisis de citas, el diseño de sistemas de información, la investigación operativa y el estudio de caso, que fueron los métodos reportados con mayor utilidad en la década de 1970. En la década de 1980 el uso de los métodos teóricos-analíticos, el análisis secundario, la investigación operativa fueron los mayormente utilizados. En los años 90 se consagra la aparición del paradigma cualitativo con las entrevistas en profundidad, el análisis transaccional, el análisis de contenido y el estudio de caso y la utilización de métodos mixtos que aumentaron significativamente. El uso del vocablo "método/métodos" en el sentido de "técnica/técnicas" ha sido utilizado en la mayoría de los estudios examinados; esto podría responder a que la investigación se encuentra orientada mayoritariamente a la investigación empírica.

Se detectaron estudios con errores como la utilización y desarreglo de ciertos métodos y técnicas y la utilización de las estadísticas, así como se observó una marcada falta de acuerdo en las taxonomías utilizadas para la determinación de los métodos; de este modo, la encuesta es denominada como: cuestionario, cuestionarios en el público, encuestas o experimentos sobre bibliotecas y método empírico; designaciones todas que bien podrían ser agrupadas bajo una misma denominación. Asimismo, se observa una marcada ausencia de definiciones detalladas del funcionamiento y de elementos a incluir y excluir en cada clase; estas diferencias hacen que sea imposible establecer correlaciones como las reportadas por Kumpulainen (1991)26 y Järvelin & Vakkari (1993).25 Emilio Delgado (2002)57 expresa en relación con las clasificaciones empleadas para categorizar los métodos de investigación en las investigaciones: "en cuanto a las clasificaciones adoptadas hay que lamentar que la mayoría de los estudios, excepción hecha del de Järvelin y Vakkari (1990), no hayan discutido detalladamente las fuentes empleadas para la elección de las categorías ni las hayan probado. La disparidad de clasificaciones empleadas para categorizar los métodos de investigación aunque no es elevada, existe. Es esta una cuestión vidriosa ya que si a nivel general de las Ciencias sociales no existe acuerdo sobre la forma de categorizar los métodos de investigación menos consenso existe aun dentro de la Bibliotecología y Documentación, que es una disciplina que tan recientemente se ha cogido el tren de la investigación".

Esta tarea solo pudo ser realizada sobre aquellos países y entornos de los que se poseen evidencias fácticas; indiscutiblemente el panorama obtenido refleja a los países del ámbito anglosajón, representados en las revistas más reconocidas del campo, de lo que se desprende que las técnicas de recolección de datos ciertamente sesgan los resultados obtenidos, ya que es sabido que el grado de visibilidad en las bases de datos de las publicaciones originadas en los distintos países del mundo está muy desnivelado y sesgado hacia el terreno anglosajón. La cuestión del sesgo de los resultados es una cuestión muy importante a resolver, porque evidentemente el núcleo de las revistas utilizadas en la mayoría de los estudios refleja fundamentalmente la productividad de un grupo de países y/o regiones (EE.UU., Gran Bretaña, Canadá, Alemania, Francia, Australia, Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, España, China, Turquía e India). Esto se debe a las bases de datos mayormente utilizadas (LISA y SSCI) y a que no se han tenido en cuenta otro tipo de bases de datos de carácter local en las que, sin duda, aparecerán estudios relativos al tema en el contexto de otros países o regiones (ej: SCIELO).

Virginia Cano (1999)27 indica que el inconveniente para comparar los resultados se debe a los siguientes factores: 1) las diferencias en la naturaleza de los artículos seleccionados para conformar las muestras; 2) las diferencias en los diseños metodológicos y 3) la ausencia de estudios réplica que usen el mismo diseño metodológico. El trabajo de Cano manifiesta claramente esta cuestión tras indicar que el alcance de la investigación se diversifica conceptualmente de una tradición cultural a otra, aspecto que no ha sido investigado lo suficientemente.

 

CONCLUSIONES

La investigación científica en ByCI, como subcampo de las ciencias sociales, se inicia cabalmente en 1950 con posterioridad a la segunda guerra mundial, cuando la información comienza a considerarse como objeto de estudio. A partir de la década de 1950 se percibió una notable mutación de la disciplina que emergió vinculada a metodologías estrictamente descriptivas encauzadas a satisfacer los problemas de la práctica profesional a través de métodos y estrategias empíricas de naturaleza profesional, lo que manifestaba la preponderancia de un paradigma profesionalista y que resultaría ser un indicador de poco desarrollo científico como disciplina.

 

Sin embargo, a lo largo del período analizado (1970-2000), los métodos de investigación en ByCI tuvieron un notable desarrollo, lo que se manifiesta en el crecimiento y la diversidad de los métodos, las técnicas de recolección de datos y el empleo de métodos mixtos utilizados, así como en la distinción establecida del tipo de investigación (empírica o conceptual) de lo que se deriva que la disciplina presentó una valiosa maduración durante este período.

 

Si bien la disciplina ofrece algunas explicaciones científicas en relación con el comportamiento de diferentes fenómenos, no existe un marco teórico colectivo que agrupe ideas y las articule, de lo que se desprende que la investigación se encuentra fragmentada. La tendencia en alza hacia la utilización de métodos empíricos entre 1977 y 1994 parecería sugerir que algunos investigadores no poseen un adecuado conocimiento del propósito de la investigación de generar nuevos y generalizables conocimientos. La conclusión de esta evidencia es que notablemente la investigación en ByCI se encuentra orientada a la resolución de problemas empíricos.


La razón de errores en los estudios científicos podría responder a la falta de conocimiento en los procedimientos de investigación científica y a un mal uso de las técnicas estadísticas. Se advirtió que los investigadores no se limitaron a emplear los métodos de investigación que habían sido tradicionalmente aplicados, como la encuesta y el método histórico. Con el avance del tiempo la caja de herramientas se amplió según los objetivos de los diferentes tipos de estudios, ya que cada método de investigación tiene sus ventajas y limitaciones, independientemente de cuánto tiempo o cómo ha sido utilizado en el campo disciplinar. Las taxonomías utilizadas para inspeccionar los métodos y las técnicas de recolección de datos utilizados en las investigaciones reflejan la comprensión de la disciplina como lo fue en cada momento; no obstante, esta cuestión deja lugar para mejoras y se encuentran abiertas a muchos comentarios críticos, ya que algunas clases no siempre son tan fáciles de diferenciar unas de otras.

Autores como Peritz, en 1977; Nour, en 1983; Eaton & Burgin, en 1984 y Feehan, en 1985, estuvieron de acuerdo con que los bibliotecarios fueron cada vez más sofisticados y disciplinados en sus escritos con respecto a los métodos y las técnicas de recolección de datos que utilizaban; esto significó que los editores de las revistas recibieron un mayor número de manuscritos con el uso de metodologías más avanzadas. Así lo relató Richard D. Johnson en 1988h en un informe referido a las tendencias de la edición en Revistas de Bibliotecología, quien indicó que los editores reportaron mayor evidencia de un pensamiento crítico, la orientación a la investigación y resolución de problemas y que la calidad de los manuscritos era mejor, aunque encontraban que eran necesarios esfuerzos para mejorar la composición.

Si el grado de institucionalización de un campo científico está dado por la coherencia y la organización de las acciones y percepciones (organización social), así como el alcance y el modo en que las ideas son articuladas y adheridas al campo (organización intelectual o cognitiva)i se puede concluir que con diferentes niveles de desarrollo según los países y las áreas de investigación la ByCI ha alcanzado el grado de institucionalización social, pero no ha logrado aún la madurez científica suficiente para alcanzar la institucionalización cognitiva. Esto se observa en las diferencias en el manejo del tipo de investigaciones realizadas, la aplicación del método científico, las elecciones y selecciones de las técnicas y las fuentes de recolección de datos, la ausencia de sistematicidad tanto en relación con los períodos de tiempo enmarcados para los estudios como en la falta de consenso sobre lo que se concibe por investigación, en las condiciones que debe reunir un trabajo para ser considerado científico y en la falta de definiciones tanto conceptuales como operacionales de las variables empleadas.

 

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Recibido: 22 de septiembre de 2015.
Aprobado: 2 de octubre de 2015.

 

Verónica Gauchi Risso. Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Argentina. Correo electrónico: vebega@mdp.edu.a; vebega@correo.ugr.es


a Para un detalle pormenorizado de la aplicación y uso del Análisis del discurso confrontar van Dijk (1996) op cit. 1. pág. 147.

b Diccionario de la Lengua Española. Del lat. technĭcus, y este del gr. τεχνικς, de τχνη, arte). 1. adj. Perteneciente o relativo a las aplicaciones de las ciencias y las artes. 2. adj. Dicho de una palabra o de una expresión: Empleada exclusivamente, y con sentido distinto del vulgar, en el lenguaje propio de un arte, ciencia, oficio, etc. 3. m. y f. Persona que posee los conocimientos especiales de una ciencia o arte. 4. m. Méx. Miembro del cuerpo de Policía. 5. f.Conjunto de procedimientos y recursos de que se sirve una ciencia o un arte. 6. f. Pericia o habilidad para usar de esos procedimientos y recursos. 7. f. Habilidad para ejecutar cualquier cosa, o para conseguir algo.

c Desde este punto de vista, y como algunos autores sostienen, la metodología no estaría relacionada con la filosofía en la medida en que esta última es esencialmente teórica, mientras que la metodología parecería ser eminentemente práctica, como sinónimo de praxis.

d Boudieu ubica al campo científico como un lugar de lucha, de confrontación, donde está en juego la autoridad para hablar y actuar legítimamente en materia de ciencia; y a diferencia de Kuhn que consideraba una comunidad científica sin jerarquías, donde se imponían las ideas y el valor colectivo por la búsqueda de la verdad, en Bourdieu el campo científico es un lugar de lucha organizado jerárquicamente.

e
Para lograr un panorama pormenorizado referido a las relaciones entre la Bibliotecología y la Ciencia de la información, recomendamos la lectura de los trabajos de Linares Columbié (2003; 2004) y Pérez Matos & Setién Quesada E. (2008).

f Investigar es una indagación que se lleva a cabo, al menos en cierto grado, por un método sistemático con el propósito de obtener nuevos hechos, conceptos o ideas.

g Se entiende por investigación empírica a la investigación basada en la observación para descubrir algo desconocido o probar una hipótesis, establecida en la acumulación de datos que posteriormente se analizan para determinar su significado.

h Richard D. Johnson publica un artículo titulado "Current Trends in Library Journal editing" en el volumen 36, Nº 4 de la revista Library Trends, aparecida en 1988.

i Fue Whitley en 1984 quien definió los conceptos de institucionalización social y cognitiva en su libro "The intellectual and social organization of the sciences".

 

 

 

DOI: http://dx.doi.org/10.36512/rcics.v27i1.897.g548

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