La biblioteca universitaria en Cuba, periodización de su desarrollo y tendencias actuales

ARTÍCULO



La biblioteca universitaria en Cuba, periodización de su desarrollo y tendencias actuales




The university library in Cuba, periodicity of its development and the current trends






Ms. C.
Odalys González Santos,I Lic. Iliana Matos HidalgoII

I Escuela de Hotelería y Turismo. Isla de la Juventud, Cuba.
II Universidad "Jesús Montané Oropesa". Isla de la Juventud, Cuba.






RESUMEN

Aunque son varios los trabajos que han abordado la historia de la actividad de información en el país, las bibliotecas adscritas a universidades no han recibido una atención particular en estos estudios. En el presente trabajo, partiendo del método histórico-lógico, se presenta una periodización del desarrollo de la biblioteca universitaria cubana. Esta periodización se ha realizado atendiendo a los aspectos fondos, personal, servicios, funcionamiento e investigación, lo que ha permitido la identificación de tres etapas fundamentales: 1846-1959, primeras bibliotecas; 1960-1989, desarrollo extensivo y de los servicios; y 1990, actualidad y desarrollo tecnológico. Para cada etapa se presenta una caracterización que incluye los aspectos fundamentales del desarrollo de la universidad que la han influido.

Palabras clave: Bibliotecas, Cuba, administración de biblioteca, servicios de biblioteca, biblioteca universitaria.


ABSTRACT

Future reflection on the university library in Cuba requires of a historic analysis. Though several research works have studied the information activity in the country, university libraries have not been given a particular attention on this issue. Applying the historic and logic method, the evolution of the Cuban university library is presented. To determine the features of that evolution some items have been taken into account such as, collection, personnel, services, functioning and research work. All of this has enabled the author to identify three main stages: Emerging (1846-1959), Extensive development (1960-1989) and Technological Development (1990- up to the present). Each stage is characterized including those fundamental aspects from the university development which have influenced its evolution.

Key words: Libraries, Cuba, library management, library services, human resources, university library.





INTRODUCCIÓN

No han sido pocos los autores que se han sentido atraídos por la historia de las bibliotecas y la actividad - científico informativa en Cuba. Algunos de ellos han abordado algún aspecto, especialmente las estadísticas bibliotecarias,1 la Bibliotecología,2 las ciencias de la información,3 la formación bibliotecaria,4 la biblioteca dentro del contexto colonial,5 la literatura bibliológico-informativa,6,7 personalidades,8 publicaciones9 y el Sistema Nacional de Información.10 Otros trabajos se detienen en la historia de un tipo de institución en particular: la biblioteca médica,11 la biblioteca pública que ha sido la más atendida.12-14

En tanto fenómeno social y parte importante del conjunto de organizaciones científico-informativas nacional, el desarrollo de la biblioteca universitaria ha estado fuertemente influenciado por los mismos acontecimientos que han marcado el devenir de esta actividad en el país a lo largo de estos años y por eso su historia se mezcla en esas páginas antes mencionadas con la de otras bibliotecas, aspectos y personas que no le son del todo ajenas; pero sin alcanzar en ellas el protagonismo que requiere su análisis particular a la luz de las transformaciones que se gestan desde hace tiempo en estas organizaciones a nivel global y de los retos que enfrenta, lo que demanda una necesaria reconstrucción de su pasado para poder extender una mirada más certera hacia su futuro con el propósito de que su desarrollo acompañe al de la universidad cubana.

Esa propia relación universidad-biblioteca ha condicionado que el desarrollo de la biblioteca universitaria haya estado asociado al de la propia universidad en el país, y por eso su evolución también pasa por el camino recorrido por la educación superior cubana en estos años, concediéndole características distintivas que no son consideradas en anteriores análisis.

Este análisis tiene la intensión de una periodización, la cual proviene necesariamente de la misma naturaleza del objeto de investigación y permite al investigador o aquellos que la utilicen, saber el cuándo, cómo y porqué de muchos de los conceptos, principios y leyes que se aplican en determinada ciencia o disciplina. Más que una etapa obligatoria de toda investigación, se erige en un momento necesario en el viaje de la contemplación viva al pensamiento abstracto.15,16

En la realización de este trabajo se ha seguido el método histórico-lógico y el análisis documental. La periodización que aquí presentamos abarca todo el período desde la creación de la primera biblioteca universitaria hasta la actualidad y para su conformación se ha partido de los aspectos fondos, personal, servicios, funcionamiento e investigación.



ETAPAS FUNDAMENTALES EN EL DESARROLLO DE LAS BIBLIOTECAS EN CUBA

Los aspectos considerados en este análisis han permitido la identificación de tres etapas fundamentales en el desarrollo de esta institución en Cuba: primeras bibliotecas (1846-1959), desarrollo extensivo y de los servicios (1960-1989) y actualidad del desarrollo tecnológico (1990).



PRIMERAS BIBLIOTECAS (1846-1959)

En la historia de la universidad en Cuba son importantes en este período la secularización de la Universidad de La Habana (1848) y las reformas de Enrique José Varona (1900) y Julio A. Mella (1923). A pesar de los esfuerzos de pensadores y patriotas por reformar la universidad de este período, esta ha sido calificada como elitista, pues solo tenían acceso a ella las capas más pudientes de la sociedad, además de estar llena de viejos y arcaicos conceptos académicos que hacían la enseñanza enciclopédica, repetitiva, carente de base experimental y, sobre todo, ajena a las necesidades del desarrollo económico y social del país.17

La mayor parte de este periodo coincide con la etapa en que la función de las bibliotecas universitarias era básicamente la conservación de documentos y no se caracterizó precisamente por la cantidad de bibliotecas adscritas a universidades en el país. Desde 1846 en que se declara formalmente la constitución de la biblioteca de la Real y Pontificia hasta 1959, las bibliotecas universitarias crecieron en un primer momento a cuenta de la creación, a mediados del siglo XIX, de las bibliotecas de facultad en esta Universidad, en un proceso que dio lugar a la aparición de la primera red de bibliotecas creada en Cuba, lo que en opinión de García, constituyó al progreso del movimiento bibliotecario cubano.12

Hacia mediados del siglo XX el surgimiento de nuevas bibliotecas continuó por la constitución de la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, de carácter privado y religioso en 1946, la de Oriente en 1947 y la Central "Marta Abreu", de Las Villas, en 1952. A pesar de que para 1959 eran estos los centros de enseñanza superior, no existían vínculos fuertes entre ellos ni entre sus bibliotecas.10

La procedencia religiosa inicialmente, el atraso de los programas docentes y el carácter fortuito de las adquisiciones establecieron las características fundamentales del fondo de la biblioteca universitaria durante el siglo XVIII, con poca representación de las temáticas científicas que resultaron del movimiento intelectual de la época. Posteriormente las preocupaciones por la adquisición de publicaciones seriadas de carácter científico contribuyeron a su enriquecimiento,18 a partir de presupuesto asignado por el Estado para estos fines*,19 el que, aun para los años cincuenta del siglo XX, no se correspondía con la matrícula de alumnos ni con los ingresos generales de las universidades.20

La compra a particulares21 y la donación por parte de estos, de los propios estudiantes y de los profesores fueron también importantes vías de adquisición, ya que el canje con instituciones extranjeras no se había desarrollado aun en las bibliotecas universitarias para finales de este período.8,22 Tampoco en la conformación del fondo existía la necesaria relación entre el bibliotecario y los docentes, de acuerdo con los intereses de la docencia, la investigación y la cultura en general, para el mejor cumplimiento de los fines de la biblioteca.23

Los servicios eran pocos en los primeros años, pues, como se ha señalado, la biblioteca de la Universidad tenía un uso limitado en sus inicios.2 Aunque se evidencia que las bibliotecas universitarias hacia los años cincuenta utilizaban sistema de clasificación y catalogación, lo que permitía hacer un mejor uso de los fondos,24 los servicios eran esencialmente préstamos en sala y, en algunos casos, circulante. Algunos autores refieren que en esta etapa los servicios de referencia estaban poco desarrollados en las bibliotecas universitarias cubanas por la falta de preparación del personal en estos aspectos25 y que a mediados de esta década se realizaban los primeros intentos de conformar un catálogo colectivo de todos sus fondos.8

El personal en sus inicios eran los propios religiosos y posteriormente bibliotecarios nombrados. Durante la primera mitad del siglo XX, como en el resto de las bibliotecas de entonces, además de ser insuficiente, el personal carecía de la preparación necesaria y debía sus conocimientos casi totalmente a una formación empírica y autodidacta, pues no fue hasta 1936 que se organizaron esporádicos cursos de iniciación bibliotecológica12 y en 1950 inició sus labores la Escuela Cubana de Bibliotecarios.4

Del análisis de los documentos de la época se puede deducir que el bibliotecario universitario era un ente poco reconocido social y salarialmente en relación con otras categorías académicas y que enfrentaba dificultades para que se reconociera su derecho a la superación profesional. A pesar de que existían los directores de biblioteca, sus facultades eran limitadas para el nombramiento de plazas, las cuales no siempre eran cubiertas con bibliotecarios de profesión.8

Independiente de la existencia de ciertas normativas internas para el funcionamiento de la biblioteca universitaria, que evolucionaron entre 1842 y 1951 con la ampliación de su alcance y nivel de independencia, el siglo XX la encuentra, como al resto que existían por entonces, en medio de un abandono oficial que incluía el aspecto legal relativo a su organización, funcionamiento y control. Las bibliotecas universitarias también eran atendidas por el Consejo Superior de Bibliotecas, adscrito a la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, desde el punto de vista metodológico y de suministro de colecciones.12 Pero aun en los años cincuenta la concepción del trabajo bibliotecario en las universidades no iba más allá de la guarda y custodia de los documentos.23

A pesar de advertencias de visionarios como Peraza26 sobre la importancia de la investigación para este tipo particular de organización bibliotecaria, la actividad investigativa estuvo aun menos desarrollada en la mayor parte del período anterior a 1959. En el análisis temático de la Revista Cuba Bibliotecológica entre 1953 y 1960, se encontró que a la biblioteca universitaria solo se refería el 4 % de los artículos analizados.9 Lo más significativo de este período en relación con la investigación es que las bibliotecas insertadas en los centros educacionales fue el tema central de las Segundas Jornadas Bibliotecológicas Cubanas, algunos de cuyos trabajos han posibilitado este análisis.

De lo visto hasta aquí se puede inferir que no fue esta una etapa de grandes acontecimientos para la biblioteca universitaria en Cuba, como no sea el haber surgido y apenas existir, asociada a las escasas instituciones de educación superior de entonces, en medio de la despreocupación gubernamental por el desarrollo económico y social de la nación. Pocas bibliotecas, pocos fondos, pobre desarrollo del personal, los servicios, la gestión y la investigación.


DESARROLLO EXTENSIVO Y DE LOS SERVICIOS (1960-1989)

A partir de enero de 1959 se fueron produciendo sucesivas transformaciones dirigidas a lograr un mayor acceso a los estudios superiores, un enfoque más científico de la enseñanza y una diversificación de las carreras que respondiera mejor a las demandas sociales.

En 1962 se produjo la reforma universitaria, la que trajo consigo cambios radicales en la formación superior. Comenzó un proceso de expansión de la universidad en el que se incrementó la cantidad de centros para llegar a todos los rincones de Cuba. En 1976 contaban 27 los centros universitarios y se creó entonces el Ministerio de Educación Superior (MES) para dirigir la política educacional a ese nivel de enseñanza.17 Al mismo tiempo que creció en cantidad de instituciones, la educación superior se descentralizó hacia varios organismos de la administración del Estado.

A partir de 1960 la enseñanza de la medicina se priorizó teniendo en cuenta la escasez de médicos y se desagregó al Ministerio de Salud Pública, en tanto se emprendió un acelerado desarrollo de la docencia médica. Paralelamente se creó la red de institutos pedagógicos adscriptos al Ministerio de Educación, cuando en 1976 dejaron de ser facultades y se convirtieron en las universidades pedagógicas. De esta forma otros ministerios, instituciones y organizaciones participaron en la educación superior cubana para conformar una compleja red bajo la conducción del MES para sus propósitos más generales.

Partiendo del principio de que no hay desarrollo de la educación superior sin investigación, desde la segunda mitad de la década del 60 se trabaja para lograr una adecuada interrelación docencia-investigación-producción con nuevos planes de formación y una labor encaminada a emplear del modo más eficiente el potencial científico de profesores y estudiantes universitarios, con el objetivo de elevar la calidad de la propia docencia universitaria y de contribuir directamente a mejorar las condiciones económicas y sociales del país.27

Para las bibliotecas universitarias los cambios que tuvieron lugar en las universidades después de 1959 representaron una etapa de crecimiento extensivo descentralizado. Como consecuencia de la prioridad recibida por el Estado, el desarrollo de la docencia médica demandó el apoyo de un sistema de información y se creó en 1965 su centro cabecera, el cual marcó el surgimiento del Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas, cuya primera etapa se culminó en 1985 con, al menos, un centro de información en cada provincia y en el Municipio Especial Isla de la Juventud.24 Al mismo tiempo se crearon bibliotecas en los policlínicos y otras unidades docentes del sistema.11

Los nuevos institutos pedagógicos y los nuevos centros adscritos al MES demandaron también la existencia de nuevas bibliotecas. Un nuevo panorama se abrió paso en este período para este tipo de institución, con su diseminación por todo el país conjuntamente con los nuevos centros de educación superior, y su desarrollo se caracterizó en esta etapa por ese proceso de descentralización que mantiene en la actualidad, en circunstancias más favorables para su desarrollo.

No existe en la literatura muchas evidencias del desarrollo de los fondos en la biblioteca universitaria cubana en este período. Los nuevos materiales, libros de textos y revistas universitarias cubanas que ven la luz en las nuevas condiciones los nutren invariablemente; pero el bloqueo económico limita su enriquecimiento a cuenta de otras fuentes. En estas condiciones la actividad de compra se desarrolló en alguna medida gracias a un mayor presupuesto para esto y a la política editorial del Estado, que acercó en mayor medida obras científicas importantes a las posibilidades adquisitivas de los profesionales en formación y de las instituciones en general. El canje vino a suplir en algo las carencias, especialmente en las publicaciones seriadas, y la donación también fue una importante vía de adquisición, sobre todo la procedente de los países socialistas de Europa.

Se ha estimado que en el año 1974 la red de bibliotecas universitarias del MES contaba con medio millón de volúmenes y más de un millón de publicaciones periódicas en facultades, escuelas y sedes de tres provincias28 con un presupuesto para la compra de documentos y con una colección para el trabajo de referencia en la Universidad de La Habana (UH), que para los 80 se consideraba muy actualizada.29

En cuanto a los servicios es válido señalar que solamente entre 1959 y 1960 la matrícula universitaria creció en 10 000 estudiantes y en los diez años siguientes en 155 000.30 Las bibliotecas universitarias incrementaron notablemente sus servicios, aunque los tradicionales eran préstamo en sala y circulante. A partir de los años 80 se establecieron programas para la educación de usuarios, se impartían las técnicas de información como una asignatura dentro del plan de superación de profesores de diferentes facultades de la UH y se contaba con recursos para la fotocopia y la microfilmación y con un dispositivo que atendía las investigaciones.29

Nuevas posibilidades también se abrieron en esta etapa para la superación del personal que en ella laboraba, tanto para técnicos medio con diversas escuelas de este nivel como para profesionales, con la creación en 1970 de la carrera de Información Científico-Técnica y Bibliotecología.4 Esto se reflejó indudablemente en las concepciones del trabajo. A eso se suman los planes de superación de los profesionales que por esta época ya se gestaban. La red de bibliotecas del MES organizaba cursos, seminarios y asesorías a las diferentes instituciones de enseñanza superior que abarcaba, donde la dirección de información de la UH fungía como organizadora por ser la de más experiencia.29

A partir de los 80 el funcionamiento y gestión se encaminaban más hacia el trabajo como una red, como se deduce del análisis de los documentos que abordan esta problemática.29 Los centros de información científica creados en esos años en varias de las más grandes universidades actuaban como órganos cabecera, al mismo tiempo que se trabajaba en red con los ministerios. Otro elemento que contribuyó a este aspecto fueron los reglamentos, estatutos y disposiciones internas promulgadas en estos años para el funcionamiento de estas bibliotecas.

En cuanto a la actividad científica, en 1964 se realizó el Forum bibliotecario, y entre 1980 y 1989 los Encuentros científicos bibliotecológicos,7 con los que se trató de incentivar la labor investigativa en la profesión bibliotecaria en el país aunque sin grandes avances para el desarrollo de este aspecto en la biblioteca universitaria, a pesar de que en algunas, como la red de la UH, se concretó un plan de investigaciones en la última década.29

En lo concerniente a esta etapa lo más significativo fue el crecimiento extensivo y de los servicios de la biblioteca universitaria bajo condiciones que favorecieron su papel de apoyo bibliográfico a la docencia y la investigación universitaria, con la incorporación a sus fondos de la bibliografía básica de las nuevas carreras y oportunidades para su enriquecimiento con la explotación del canje y la donación como importantes vías, con personal más preparado; pero pobre aún la actividad de investigación en ella y la gestión en sí misma.

 

DESARROLLO TECNOLÓGICO (1990)

Este período coincide con el redimencionamiento de la universidad iniciado en 1989. Desde el curso 1992-1993 se desarrolla un conjunto de acciones para garantizar que la ciencia y la técnica se constituyan en objetivo central del trabajo de la educación superior, con el fin de obtener resultados de importancia y de incidencia socioeconómica en los plazos más breves posibles, que posibiliten convertir a las universidades en centros de investigación científica.27

Los centros de enseñanza superior continúan su crecimiento, aunque ya no tan aceleradamente, hasta completar 65 en el 2006,17 aun con esta desagregación en varios organismos. Desde el punto de vista docente nuevos planes de formación ven la luz y una nueva visión de la Educación Superior hacia la pertinencia, la calidad y la internacionalización es promovida. Hacia mediados de los 90 se comienza la introducción de la planeación estratégica como filosofía de gestión en las universidades cubanas.

A partir del año 2000 el proceso de universalización de la enseñanza conduce al crecimiento de sedes universitarias municipales por todo el país** y se aceleran los cambios en los modelos pedagógicos, con nuevas perspectivas para el tratamiento del soporte bibliográfico a los procesos sustantivos.

Lo más significativo de esta etapa en el desarrollo de la biblioteca universitaria se relaciona con los efectos del periodo especial, el auge de la actividad científica y fundamentalmente la introducción de nuevas tecnologías.

En cuanto a los fondos a partir de los 90, las revistas universitarias tuvieron afectaciones por falta de insumos y las colecciones de referencia se desactualizaron por la falta de presupuesto en divisas para su adquisición. Con la caída de la URSS la entrada de documentos quedó prácticamente dependiente de las donaciones de países como México, España y Venezuela y del canje que permitió la actualización de algunas colecciones.29 Paradójicamente el desarrollo del trabajo editorial*** se vio favorecido después por la aplicación de las nuevas tecnologías, lo cual revitalizó el acceso al documento bajo nuevas concepciones.

Los servicios tradicionales también se afectaron en este período de crisis económica y las bibliotecas universitarias realizaron ajustes en horarios y prestaciones por la falta de materiales para el trabajo y el deterioro de los equipos. En la UH se dejaron de brindar los servicios de fotocopia y microficha. Otras modalidades de servicios, sin embargo, cobraron auge en estos años. La diseminación selectiva de la información a través del Current Contents para investigadores y temas priorizados es un ejemplo.29

Desde finales de los años 80 se comenzaron a adquirir las primeras computadoras con un uso importante en el procesamiento asistido. Esto conllevó la generación de las primeras bases de datos de la Biblioteca Central de la UH con la introducción del CDS/ISIS y la creación, en 1992, de la red local en la Biblioteca Central.29 Un proceso similar se realizó en el resto de las instituciones y redes de la educación superior cubana.

A pesar de las carencias el desarrollo tecnológico continuó en los años noventa en la medida en que las nuevas condiciones lo permitieron. En este período se creó y se ha venido consolidando la Red telemática de salud de Cuba, Infomed, la cual permite el acceso a importantes recursos de información para estudiantes y profesionales del sector. Surgida en 1992, no ha dejado de extenderse y desarrollar nuevos servicios soportados en medios digitales y disponibles a través del WWW, el correo electrónico e incluso en forma de discos compactos para aquellos usuarios que no pueden conectarse a la red. En el año 1995, la gran mayoría de las revistas médicas cubanas se publicaban en formato digital y estaban disponibles en línea; el portal de salud continuaba su desarrollo. Posteriormente se han venido incrementando los servicios de información y su variedad mediante diversos programas tendientes a incrementar las posibilidades reales de acceso a estos recursos de los usuarios de Infomed con el auxilio de los medios computacionales y las redes.33

La Reduniv, del MES, es otro ejemplo del desarrollo de servicios con la aplicación de las tecnologías de la información. En el 2004 el Centro de Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones del Ministerio de Educación Superior (CENTIC-MES) desarrolló el proyecto denominado Biblioteca Virtual de la Educación Superior (BIVES), con el propósito de crear una plataforma tecnológica y organizativa que permitiera la integración de los recursos y servicios de información de la red de bibliotecas universitarias para aumentar su impacto en la transformación de los procesos de la educación superior, a partir de la consolidación de una gran biblioteca virtual y su uso por parte de profesores, investigadores, estudiantes y otros usuarios del sistema.34

En cuanto a la superación del personal, tanto en el nivel medio como en el superior, los planes y programas se han venido perfeccionando en función de los cambios sociales y tecnológicos. La carrera se incluyó en el proceso de universalización y se abrieron nuevas oportunidades para la preparación media y superior de personal en informática, con lo cual se ha enriquecido el diapasón de conocimientos y la composición de los trabajadores de las bibliotecas universitarias en este período.

A la labor de superación profesional realizada por PROINFO en los años noventa, se unen, a partir del año 2000, las convocatorias de la Maestría en Bibliotecología y Ciencias de la Información, otras oportunidades para la formación profesional y la superación posgraduada de los trabajadores de la información en el sector de la Salud, impulsados por su propio sistema y los doctorados con colaboración internacional, con lo cual se han abierto nuevas alternativas en respuesta a las necesidades de superación de los profesionales de la información. El personal de las bibliotecas universitarias se ha beneficiado especialmente de estas oportunidades.

En cuanto a la gestión y el funcionamiento en los 90, se consolidó el trabajo en red hacia el interior de los ministerios, cuya descentralización trajo consigo diferencias en los conceptos y modelos de desarrollo. En estos años también se comenzó a gestar un cambio en los métodos y estilos de trabajo a partir de la introducción en la gestión bibliotecaria de conceptos, filosofías, técnicas y herramientas gerenciales; dentro de ellas: gerencia de la información, planificación estratégica, dirección por objetivos, marketing, productos con valor añadido, reingeniería y otros.29 Pérez Matos refiere en su análisis de la literatura bibliológico-informativa una reaparición de esta temática a partir de esta década para convertirse en la más tratada,7 lo que debe haber estado influenciado por este auge. De esta década datan los primeros ejercicios de planificación estratégica en bibliotecas universitarias,29 impulsados por la incorporación de esta filosofía en las universidades para su propia gestión.

Procesos como el desarrollado por el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas en el año 2002 para la elaboración de un Programa encaminado al fortalecimiento de todo su sistema de información con proyección estratégica,33 así como la alusión a las metas de las bibliotecas en las estrategias del MES desde 200335-37 y los ejercicios consecutivos seguidos por la Red de bibliotecas de la UH hablan a favor de los avances ulteriores en la aplicación de estas filosofías al trabajo de información en la educación superior.

Como colofón de esta etapa en cuanto a la gestión y funcionamiento de la biblioteca universitaria, figura su definición en el Decreto-Ley No. 271 de las bibliotecas de la República de Cuba, como Centro para el aprendizaje, la docencia, la investigación y las actividades relacionadas con el funcionamiento y la gestión de las universidades, constituido por los fondos bibliográficos, documentales, audiovisuales y digitales adquiridos por los diversos departamentos, centros y servicios, cualquiera que sea la forma de su adquisición, incluidos los legados, y aquellos donados a favor de la Universidad por otras instituciones,38 lo que, junto a otras regulaciones derivadas de este y del trabajo en comisiones para su posterior materialización, marca nuevas pautas en este aspecto.

En este período la investigación en la biblioteca universitaria tomó ligero impulso, según se aprecia en los resultados obtenidos por Pérez Matos, con un alza entre 1989 y 2007, aunque con irregularidades, en los trabajos sobre esta temática. En esto jugaron un importante papel los Talleres de biblioteca universitaria de América Latina y el Caribe, considerados entre los eventos científicos más importantes del país en las ciencias de la información. Estos talleres fueron convocados por la Dirección de Información de la UH entre 1988 y 2003 y propiciaron el intercambio de experiencias entre los países del área e instituciones cubanas con destaque de temas como la formación de especialistas, de usuarios, las tecnologías, entre otros.39

La ausencia de este foro en los últimos años se ha hecho sentir en el debate sobre la biblioteca universitaria cubana, y su vacío no se ha cubierto, a pesar de las oportunidades que brinda el Congreso Internacional INFO, que se celebra cada dos años en La Habana****. El Congreso Internacional Universidad, que también se celebra en esa ciudad, no se ha convertido aun en un espacio para el debate sobre las bibliotecas insertadas en las universidades.

En resumen, aunque continua incrementándose la cantidad de bibliotecas, lo más significativo de esta etapa es la inclusión de las tecnologías en la actividad de la biblioteca universitaria y su impacto en los servicios y los fondos, para mitigar los impactos del derrumbe del campo socialista y la difícil situación económica que ha atravesado el país como consecuencia de esto, con personal más preparado y mayores oportunidades en este sentido, así como con enfoque de la gestión hacia la aplicación de la dirección estratégica. En este período se evidenció un mayor interés por la investigación relacionada con este tipo de biblioteca, aunque se aprecia la ausencia de un foro propio para el debate de sus particularidades. En la actualidad a la biblioteca universitaria cubana la caracterizan las siguientes tendencias en los aspectos analizados:

  • Concepción del trabajo en red hacia el interior de los ministerios, con varias redes como resultado de la descentralización de la educación superior cubana, sin una concepción general o modelo para este tipo de biblioteca a nivel nacional.

  • Esfuerzos en el plano de la digitalización y la virtualización del fondo y los servicios, especialmente a nivel central de las redes, en lo que se destacan la biblioteca virtual de salud de Cuba en el portal de Infomed y la biblioteca virtual de la Educación Superior en el portal del MES, así como bibliotecas de facultades o centros con desarrollo desigual en esta temática.

  • Personal con un mayor nivel de preparación y mayores oportunidades para su materialización.

  • Documentos reguladores a nivel de bibliotecas, como reglamentos y otros, nueva definición en la Ley de bibliotecas que marcará nuevos pasos en esta dirección. Enfoque hacia la implementación de la administración estratégica en la gestión, con matices diversos en dependencia de la subordinación.

  • Ausencia de un foro científico propio para el debate sobre su problemática y sus particularidades que compromete el ligero incremento del interés en ella como objeto de investigación experimentado en los últimos años.


CONCLUSIONES

Tres etapas son fundamentales en el desarrollo de la biblioteca universitaria en Cuba, si se parte de los aspectos fondos, personal, servicios, funcionamiento e investigación: 1846-1959, primeras bibliotecas; 1960-1989, desarrollo extensivo y de los servicios y 1990 hasta la actualidad el desarrollo tecnológico. En la primera lo significativo es el surgimiento de este tipo de biblioteca en el país; pero son pocas las instituciones, pocos los fondos, pobre el desarrollo del personal, así como los servicios, la gestión y la investigación. En la segunda lo más importante es el crecimiento extensivo y descentralizado de la biblioteca universitaria en Cuba (un rasgo que la caracteriza hasta la actualidad), bajo condiciones que favorecen su papel de apoyo bibliográfico a la docencia y la investigación universitaria, con la incorporación a sus fondos de la bibliografía básica de las nuevas carreras y las oportunidades para su enriquecimiento con la explotación del canje y la donación como importantes vías, con personal más preparado; pero pobre aún la actividad de investigación en ella y la gestión en sí misma. En la tercera etapa, aunque continúa incrementándose la cantidad, lo más significativo es la inclusión de las tecnologías en la actividad de la biblioteca universitaria y su impacto en los servicios y los fondos, lo que ha mitigado los impactos del derrumbe del campo socialista y la difícil situación económica del país como consecuencia de esto, con personal más preparado y mayores oportunidades en este sentido, así como con enfoque de la gestión hacia la aplicación de la dirección estratégica. Se evidencia un mayor interés por la investigación relacionada con este tipo de biblioteca, aunque se aprecia la ausencia de un foro propio para el debate de sus particularidades.




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Recibido: 8 de noviembre de 2011.
Aprobado: 15 de enero de 2012.




Ms. C. Odalys González Santos. Escuela de Hotelería y Turismo. Isla de la Juventud, Cuba. Correo electrónico: odalysgs@ehtij.co.cu


* Pezuela consigna que se encerraban en esta biblioteca unos 10 000 volúmenes de toda clase de obras y que para sus gastos de conservación, haber del bibliotecario y demás dependientes presuponía el Estado 1 900 pesos fuertes.

** En 2008 se contaban 3 000 en todo el país.

*** El 24 de noviembre de 1996 se creó la Editorial universitaria «Félix Varela», con el objetivo de divulgar la producción científica, técnica y educativa de los profesores, investigadores y estudiantes de las universidades cubanas. Infomed, por su parte, comenzó desde finales de los 90 la publicación a texto completo de toda la producción seriada de ECIMED en su portal.

**** Ver sitio web de INFO en http://www.info.cu

DOI: http://dx.doi.org/10.36512/rcics.v23i1.216.g206

Copyright (c) 2015 Odalys González Santos, Iliana Matos Hidalgo

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