Otro año para celebrar el Movimiento de Acceso Abierto a la información

EDITORIAL




Otro año para celebrar el Movimiento de Acceso Abierto a la información


Another year to celebrate the Open Access Movement to information






El Movimiento de Acceso Abierto a la información constituye un movimiento social —donde participan investigadores, bibliotecarios, editores y otros miembros de la sociedad— que aboga por la ampliación del acceso a la información científica, a través de la eliminación de barreras económicas, tecnológicas y de permisos. Su formalización se produjo el 14 de febrero de 2002 a través de una declaración conocida como Iniciativa de Budapest para el acceso abierto.1

Los factores que han influido en la aparición de este movimiento son diversos; pero entre los más importantes se mencionan los altos precios de las revistas científicas que se convierten en inaccesibles para una parte importante de la comunidad científica, el incremento de las restricciones sobre la diseminación de los resultados científicos impuestas por las legislaciones de derecho de autor y las limitaciones del sistema de recompensa científica.2,3 El desarrollo de las tecnologías de la información y su impacto en la industria editorial y de contenidos ha impulsado la emergencia de este nuevo modelo.

El Movimiento de Acceso Abierto se basa fundamentalmente en hacer disponibles gratuita y libremente los artículos científicos, así como otros materiales docentes y resultantes de la investigación, a toda la comunidad científica y al público general, por medio de su publicación en revistas de acceso abierto o el depósito de estos en repositorios digitales temáticos e institucionales.

En este modelo, todos los actores involucrados en el sistema de comunicación científica perciben beneficios. Para investigadores/autores el acceso abierto proporciona una audiencia mucho mayor que la que proporcionan las revistas basadas en esquemas de suscripción. Varios estudios apuntan hacia el incremento de la visibilidad e impacto de los trabajos, medidos típicamente por las citas recibidas. Para los lectores se favorece el acceso sin barreras a la literatura que ellos necesitan para su investigación, que no dependerá ya del presupuesto de las bibliotecas para asumir suscripciones y licencias. Por otra parte, también los software que contribuyen al procesamiento y análisis de la información podrán realizar búsquedas a texto completo, minería de datos, indexación automática, resumen, traducción, enlaces, alertas y otros servicios, que hoy están limitados por las mismas barreras al acceso que las que tienen los seres humanos. Para las bibliotecas se resolvería en parte la "crisis de las revistas" (provocada por sus altos precios) y las consecuencias del reforzamiento de las restricciones de derecho de autor. Para las universidades, el acceso abierto incrementa la visibilidad de la producción científica de sus profesores e investigadores, reduce sus gastos en revistas y les permite cumplir su misión de compartir conocimientos. En el caso de las revistas y editores, el acceso abierto hace que los artículos publicados sean más visibles, recuperables y útiles. A mayor visibilidad, mayor poder de atraer contribuciones y publicidad, así como lectores y citas. Para los gobiernos, este modelo incrementa el retorno de su inversión en investigación, al hacer más ampliamente disponibles, recuperables y útiles los resultados de las investigaciones financiadas. Permitiría, además, evitar la duplicación de esfuerzos de investigación y la consiguiente inversión en tiempo y dinero.

No obstante, y a pesar de sus beneficios, este modelo enfrenta retos de gran complejidad tanto para editores como para autores, relacionados con aspectos económicos, organizacionales y socioculturales. Por ejemplo, ¿Quién pagará los costos de edición en aquellas revistas de acceso abierto que así lo requieran? ¿Podrán los países subdesarrollados, con sus débiles infraestructuras tecnológicas y de conectividad, basar sus flujos de información solo en estas modalidades digitales? ¿Podrán costear la creación y mantenimiento de revistas y repositorios de acceso abierto? ¿Están interesados y motivados los autores en poner sus trabajos accesibles gratuitamente? ¿Perdurará la información depositada en repositorios institucionales? ¿Conseguirán estas revistas alcanzar el prestigio de las publicaciones de pago con una larga tradición? Las respuestas son complejas y dependen en gran medida de las políticas institucionales y gubernamentales a favor del acceso abierto y de las prácticas de comunicación científica de cada comunidad de investigadores.

En Cuba, aunque hasta hace cinco o seis años no se escuchaba hablar del Movimiento de Acceso Abierto, desde el triunfo de la Revolución se ha venido desarrollando una "política social de conocimiento", como estrategia para proporcionar a la población acceso universal y equitativo a la educación y al conocimiento. Entre sus manifestaciones más relevantes, aunque no las únicas, se encuentran la campaña nacional de alfabetización; el plan de becas universitarias que llevó a miles de jóvenes de todo el país a estudiar gratuitamente carreras universitarias en Cuba y en países de mayor desarrollo; el Plan de Ediciones Revolucionarias, que logró la reproducción de miles de títulos de libros de textos, los cuales se distribuyeron gratuitamente entre los alumnos de todas las enseñanzas y profesionales; la creación del Instituto Cubano del Libro y la red de editoriales y librerías que llevarían los libros y la cultura a todas partes del país a precios módicos; la fundación del Instituto Nacional de Información Científica y Tecnológica (IDICT) como cabeza del Sistema Nacional de Información de Ciencia y Técnica; la conformación de la red de Bibliotecas Públicas a todo los largo y ancho del país, así como la creación del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas y la red de bibliotecas del Sistema Nacional de Salud.

Consecuentes con esta filosofía, en 1992 se fundó Infomed, pionero en la adopción, tanto del software libre como del acceso abierto a los contenidos, en aras de lograr el acceso y la diseminación de información y el conocimiento de manera gratuita a todos los miembros del Sistema Nacional de Salud, dentro y fuera de sus fronteras geográficas. Además, Cuba fue uno de los primeros países en integrarse a la principal iniciativa de acceso abierto en la región de Latinoamérica: la Biblioteca Científica Electrónica en Línea SciELO, modelo para la publicación electrónica cooperativa de revistas científicas en Internet. Actualmente, según el Registro Nacional de Publicaciones Seriadas,4 existen en Cuba un total de 124 revistas biomédicas y de humanidades médicas; de ellas, solo cinco se encuentran exclusivamente en formato impreso. El resto existe en formato electrónico con la particularidad de que 71 son solamente electrónicas. Todas están disponibles gratuitamente para la comunidad nacional e internacional a través del Portal SciELO Cuba (http://www.scielo.org) y la Biblioteca Virtual de Salud (http://www.bvscuba.sld.cu/php/index.php). Recientemente se ha creado en el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas un repositorio de acceso abierto de tesis doctorales (http://tesis.repo.sld.cu/) con el objetivo de aumentar la visibilidad y accesibilidad de estos documentos.

En la semana del 24 al 30 de octubre de 2011 se celebrará en centenares de instituciones de todo el mundo, por quinto año consecutivo, la Semana Mundial del Acceso Abierto,5 ocasión propicia para fomentar y divulgar entre la comunidad científica y la sociedad en general los beneficios, retos e iniciativas del Movimiento de Acceso Abierto. El Comité editorial de la Revista Cubana de Información en Ciencias de la Salud (Acimed) se suma a esta celebración, cada vez más comprometido con los principios de compartir y hacer más accesibles la información y el conocimiento, así como de incentivar actitudes y comportamientos favorables al acceso abierto entre nuestros autores y lectores.

DRA. C. NANCY SÁNCHEZ TARRAGÓ

Dirección Nacional de Epidemiología.
Ministerio de Salud Pública. La Habana, Cuba.





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto [en línea]. Consultado: 13 de septiembre de 2011. Disponible en: http://www.soros.org/openaccess/translations /spanish-translation

2. Sánchez Tarragó Nancy. El movimiento de acceso abierto a la información y las políticas nacionales e institucionales de autoarchivo. ACIMED 2007;16(3). Consultado: 13 de septiembre de 2011. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1024-94352007000900005&lng=es&nrm=iso

3. Alonso-Arévalo J, Subirats-Coll I, Martínez-Conde M. Informe APEI sobre acceso abierto. Gijón: Asociación Profesional de Especialistas en Información, 2008. Consultado: 13 de septiembre de 2011). Disponible en: http://eprints.rclis.org/bitstream/10760/12507/1/informeapeiaccesoabierto.pdf

4. Dirección Nacional de Publicaciones Seriadas. Registro Nacional de Publicaciones Seriadas [en línea]. Consultado: 17 de septiembre de 2011. Disponible en: http://www.seriadas.cult.cu/index.php?accion=tabla

5. Open Access Week [en línea]. Consultado: 13 de septiembre de 2011. Disponible en: http://www.openaccessweek.org/?xg_source=msg_mes_network

DOI: http://dx.doi.org/10.36512/rcics.v22i3.211.g147

Copyright (c) 2015 Nancy Sánchez-Tarragó

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.